La profecía autocumplida

#Francisco Polo, psicólogo

Este es uno de los temas que más curiosidad me produjo, en su momento, cuando oí hablar por primera vez de él, la profecía autocumplida.

A lo largo del tiempo, vas conociendo a una gran cantidad de personas con las que compartes momentos. Con estas personas mantienes buenas charlas en las que salen a la luz tanto sus miedos como sus ilusiones. El peligro de ese maniqueísmo nos puede llevar a que la fuerza del miedo sea más grande que la de la ilusión y eso al final nos haga acabar con la consecuencia de todo lo malo que hemos estado pensando. Y con la famosa frase “eso ya lo sabía yo que me iba a pasar”.

¿Curioso? ¿Verdad? Pues si creemos en esa fuerza que nos hace creer que “todo lo que pensamos y deseamos con mucha fuerza se cumple” ¿Por qué no dedicamos todas nuestras fuerzas a conseguir lo que nos ilusiona y queremos?

En consulta, una de las indicaciones que se hacen es: Si realmente deseas “eso” (lo que cada uno desee), ponte a actuar ya como si ya lo fueses. Intentaré explicar esta parte. Imaginemos que queremos ser un gran diseñador de ropa. ¿Qué es lo que tendrías que hacer? La persona a la que diriges la pregunta empieza a decirte cosas tales como: mirar las tendencias actuales y ver qué es lo que la próxima temporada vendrá; ir a desfiles de modas; rodearme de un buen equipo; investigar en otros campos no relacionados con la moda, pero que puedan dar un pequeño giro a lo que tenemos hoy (No sé, no soy un experto en moda, solo imagino lo que podrían decirme).

Ahora imaginemos que queremos ser un buen comunicador. La línea sería parecida: Aprender de los mejores; buscar tu propio estilo; asistir a conferencias; etc.

En cualquiera de los campos que nos queramos mover es el mismo ejercicio el que tendremos que hacer. Pero imaginemos que el propósito es interno. Ser más paciente, ser más constante, ser más empático… La verdad es que en este campo estaríamos hablando de lo mismo: Aprender de los mejores; leer sobre el tema indicado; y sobre todo, ponerlo en marcha desde ya.

Y aquí es donde viene el secreto de la profecía autocumplida: “Cuando empiezas a creértelo, las personas de tu alrededor se lo creen y el camino que te lleva hacia tu objetivo, lo ves”.

Aunque parezca algo mágico, es una realidad. Nuestros esfuerzos se encaminan hacia nuestro objetivo; nuestra mirada está fija en el camino; las personas a nuestro alrededor nos ven centrados y saben que vamos en serio, lo que les lleva a dos cosas: ayudarnos en nuestro propósito y a que consigamos creérnoslo aún más si cabe. Pero en último término está otra de las claves: el primero que tiene que creerlo tenemos que ser nosotros.

Cuando nosotros creemos en nuestro propósito al 100%, nada ni nadie podrá pararnos. El objetivo está marcado, el camino lo vemos, nuestro alrededor nos ayuda a conseguirlo…

P.D: Dedicado a tod@s los que están en el camino de su objetivo

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.