Kike Trull ha realizado la prueba más dura del mundo, la Yukón Artic Ultra

Kike Trull:

“Mi vida en los dos últimos años ha girado en torno a esta carrera”

Kike Trull

#Maribel Monzó

“El loco de las ruedas” es el apodo con el que a Kike le han bautizado en su pueblo natal, L´Eliana. Pero quizás el  apelativo que le iría como anillo al dedo sería “El hombre de hierro”, porque durante dos años consecutivos ha sido participante en la prueba más dura del mundo,  el Yukón Artic Ultra, la cual consiste en recorrer andando 700kms por las gélidas tierras entre Canadá y Alaska, además  arrastrando un trineo con más de 40 kg de peso y soportando unas temperaturas que oscilan entre -25º y -50º. Kike Trull es arquitecto técnico de profesión y los deportes duros son su pasión.

Solo en medio de la nada, rodeado de lobos y con unas temperaturas extremas. Llevando en su trineo lo imprescindible para la supervivencia. Sobrevivir a toda costa  en un entorno tan hostil como bello. La carrera parte de Whitehorse, en el territorio de Yukón, situado en la frontera con Alaska, en la parte canadiense. Durmiendo apenas dos horas diarias, sobre la nieve o el hielo en un saco habilitado para  temperaturas extremas.

Para preparase en esta durísima carrera este elianero debe hacerlo  cada día. Se levanta  a las cuatro de la madrugada para entrenar,  arrastrando  unas ruedas para que su musculatura se adapte al movimiento que luego tendrá que hacer durante la carrera.

Pero este hombre duro no ha llegado aquí por casualidad, desde su juventud los deportes duros y de riesgo han sido su predilección. Practicó alpinismo durante años, durmiendo en alta montaña en condiciones extremas. También ha realizado triatlón y ha terminado cinco veces el  Ironman.

Los dos años consecutivos las adversidades le han apartado de la carrera antes de acabarla, pero esto no ha podido con él. Ya de nuevo ilusionado y preparando el siguiente año. El centro de entrenamiento Cor, ubicado en el Polígono más de Tous de La Pobla de Vallbona, dirigido por Raúl Castillo y Javier Estellés le ayuda en el gimnasio en su preparación física de forma  totalmente desinteresada. Y Germán Pardo, de AGM Entrenadores,  es el entrenador que le prepara la temporada y también como el primero, lo realiza de forma altruista.  El sigue buscando patrocinadores que le ayuden a conseguir su gran sueño, esta es la condición que le ha puesto su familia, el conseguir financiación. El primer año Trull tuvo que solicitar un crédito para poder pagar los gastos que suponen el viaje y la inscripción.

Kike nos visita en la redacción recién llegado de esas lejanas tierras para contarnos como ha vivido la experiencia. Rezuma vitalidad por los cuatro costados y me cuenta que para nada el tener que retirarse le ha desanimado. Ya calienta motores rumbo a la siguiente prueba.

Maribel Monzó- Segundo intento y has tenido que retirarte por congelación en los dedos. Cuéntanos como se estaba desarrollando la carrera y  que fue lo que te sucedió.

Kike Trull- Hay que diferenciar que no es un segundo intento porque no es la misma carrera. En la Yukon Artic Ultra  existe la de 500kms y la de 700kms. La que hice el año pasado era de 500kms y la de este año es  la de 700kms aunque el recorrido es el mismo. La de 700kms no es todos los años es cada pocos años, mientras que la de  500kms se realiza todos los años. Lo difícil de este año han sido los primeros días por las bajas temperaturas, nevó muchísimo y eso lo complicó mucho. Sufrí la congelación de los dedos, en un primer control me tuvieron cinco horas y me dejaron seguir, pero a medida que pasaba el tiempo vieron que fue emporando y me retiraron. Este año ha sido curioso porque siendo el mismo recorrido, los mismos paisajes,  me ha parecido distinto, como pasar por sitios diferentes. El año pasado no había luna y pude ver muchas auroras boreales y este año no hemos visto tantas auroras boreales, pero si había luna. Caminar por allí con la luna era espectacular, porque no necesitabas luz,  siendo de noche  podías ver perfectamente todos los paisajes, cosa que el año pasado al no haber luna, apenas se veía nada. Ha sido como  caminar por otro planeta, todo me parecía nuevo.  Paisajes realmente muy bonitos.

En esta carrera de 700kms dispones de 13 días para terminarla  y la otra de 500kms son 8 días. Yo estuve 4 días y medio hasta que me paso lo de la congelación y claro me obligaron a retirarme. Yo me encontraba muy bien y con ganas de seguir. Este año, en la carrera de los 700kms, se han presentado 40 personas de entre las cuales  había tres mujeres y yo era el único español. Y que hayan llegado al final solo unos ocho. De hecho hay algunos participantes que llevan varios años intentándolo y aun no lo han conseguido. Son muchos los que repiten y  me he encontrado con algunos participantes que ya estaban el año pasado.

 

Esto te desanima o ya estas pensando en volver  el año que viene

Desanimado en absoluto. Mi idea es volver el año que viene, no estará la más larga sino la de  500kms y quiero hacerla. Aunque lo lógico es que esperara al  2019, que si que está confirmado que estará  la de 700kms, pero  por si acaso yo voy por delante,  porque no se qué va a pasar a más largo plazo. Ya tengo algunos patrocinadores que me han confirmado su ayuda y espero encontrar más.

 

Participar en esta prueba  supone un coste económico  creo que bastante importante, ¿como lo haces?

El billete de avión no es lo más caro, lo que mayor coste tiene es la inscripción, que viene a ser unas tres veces el coste del vuelo. Y te da derecho a pocas cosas, una cena, una camiseta y una palmadita en la espalda (risas). Se trata de  una empresa privada quien organiza esta carrera y evidentemente es con ánimo de lucro. Hay que tener en cuenta que el coste de la infraestructura que se monta para la carrera supone un coste muy elevado. Fíjate que el estado de Yukon es tres veces como España y solo tiene 30.000 habitantes de los cuales 25.000 viven en la capital que es Whitehorse, lo demás son pequeñas aldeas. Por lo tanto el coste de montar la carrera es alto.

¿Hay alguna compensación económica para el concursante que llega el primero a  meta?

Que va,  para nada, no hay ningún premio. Todos pagan igual. De hecho hay gente que después de inscribirse no le han dejado participar porque no ha aportado todo lo que requiere la organización y se ha vuelto a su casa con la inscripción pagada. Tú firmas un montón de documentos donde renuncias por supuesto a cualquier reclamación y te obligan a hacer un seguro por si necesitaras ser rescatado o atención medica. En este caso me ha venido muy bien porque he tenido que recurrir a un medico allí en Canadá y el coste hubiera sido alto para un extranjero. El año pasado apenas tuve patrocinio y tuve que pedir un crédito para costearlo. Este año he tenido más ayuda no solo económica sino también de  gente que me ha prestado servicios sin cobrarme, como fisioterapeuta o Entrenador Físico. He podido conseguir el 80% del coste y el resto lo he vuelto a costear yo.

 

 

“Cuando no puedo más me digo a mi mismo que esto lo hago para luego en la carrera no sufrir tanto”

 

Una prueba casi sobre humana, ¿que parte hay de preparación física y que parte psicológica existe?

La parte psicológica claro es muy importante, es una prueba de resistencia y tienes que estar preparado. La parte física también es muy importante pero no creas que es tan dura, se hace difícil  más que nada porque es muy larga, requiere de muchas horas de entrenamiento. Te tienes que organizar muy bien para compaginar con los demás aspectos de tu vida. El primer año invertí en el entrenamiento 2.500 kms de recorrido. Además de sumarle la preparación física, natación, etc. Y para poder compaginarlo con el trabajo y la familia, lo tienes que hacer a horas intempestivas. Me levanto a las cuatro  de la madrugada para entrenar incluido fines de semana. Te cuento como anécdota, una vez tenía una comida familiar en Burriana y me tocaba un entrenamiento largo, entonces lo que hice fue levantarme a las 3 de la madrugado e irme corriendo hasta el sitio donde se celebraba la comida, por lo tanto hice 75kms. Mi vida estos dos últimos años ha girado en torno  al entrenamiento para esta carrera. Cuando estoy tan cansado que no puedo más me concentro y me mentalizo y me digo  “esto lo hago para luego en la carrera no sufrir tanto”.

 

 

Cuando estas tirando de un trineo solo y a unas temperaturas extremas que pasa por tu cabeza ¿Tienes algún truco para seguir y no desanimarte?

Fue distinto el año pasado con respecto a este, los pensamientos han sido bien distintos. Este año las temperaturas han sido muy extremas mucho más que el año pasado donde  la máxima que llegamos fue -35º y este año ha rondado en -45º por lo tanto cambia el tema bastante. El año pasado pude explayarme más, ir haciendo fotos, disfrutar del paisaje. Este año ha sido concentración absoluta para ir sorteando las dificultades, a esas temperaturas tan bajas si sucede algo tienes muy poco tiempo para reaccionar y eres consciente de ello, por lo tanto requiere de toda tu atención.  A esas bajas temperaturas empiezan a romperse las cosas, las bridas se parten, mi arnés y el hornillo se rompieron, etc. Entonces desde el principio fui consciente que iba a ser así toda la carrera con dificultades y pendiente también  de  comer más para no entrar en hipotermia. En general he podido dormir muy pocas horas, dos o tres horas al día. Cuando el año pasado  podía disfrutar más del momento, podía explayarme sin preocuparme de las dificultades. No hay ningún truco para tanta adversidad, lo principal es que el frio tiene que gustarte y también el estar solo.

 

Ya tenias a tus espaldas una trayectoria de deportes duros, tengo entendido que hacías alpinismo y como se te ocurrió ir a por este reto

La montaña siempre me ha gustado, empecé con  el alpinismo cuando entre en la universidad y  me lo tomé en serio. He estado mucho en la montaña, durmiendo allí y pasando muchas horas en alta montaña y con frio, por lo tanto esto me ha ayudado mucho para acceder a este tipo de prueba. Yo ya tenía tablas en esto y no he tenido que hacer el curso de supervivencia que es uno de los requisitos para la inscripción. Mi experiencia en montaña me ha valido mucho y ha sido determinante para presentarme a este tipo de carrera. Todo era conocido y nunca me he sentido fuera de lugar.

 

 

¿Porque deportes duros y de riesgo  y no la partidita de pádel semanal con los amiguetes?

(Risas) Pues no sé, siempre me han gustado las pruebas de largas distancias. Deje de lado el alpinismo por temas familiares y también  porque cada vez había menos gente para hacerlo. Entonces empecé a hacer triatlón de larga distancia e Ironman, el cual  lo he hecho cinco veces. Siempre pruebas largas y que requieren mucha fortaleza mental. Desde que tuve conocimiento de que existía esta carrera pues se convirtió en una obsesión para mí por el tema del frio, del sitio donde se desarrolla y también por el factor de que no hay etapas que hacer cada día, tú vas a tu aire y te marcas tus etapas. Es una prueba de supervivencia de hecho, si es de noche o hace mal tiempo el equipo de rescate no sale en tu ayuda, cosa que ya te advierten. Estamos solos y de hecho pueden tardar  dos días para llegar al lugar donde estas para asistirte.

O sea, me dices que en esta prueba puede uno encontrar la muerte

Si claro podría darse, pero de hecho no ha pasado nunca pero si algún susto. Se firman unos documentos donde queda contemplado que la organización queda exenta de cualquier cosa que te suceda. Tienes que firmar la renuncia completa a realizar cualquier demanda judicial pero no solo tú,  también tus herederos. Mis nietos no podrían denunciar por ejemplo, (risas).

¿Entre  qué edad oscilan  los participantes y también se presentan  mujeres?

No hay límite de edad, si el chequeo médico es correcto puedes participar. Ves de todas las edades, de hecho he conocido uno hombre  este año de 72 años y ha conseguido terminarla. Este año había tres mujeres, una de ellas es una canadiense, que se ha presentado tres veces y las tres ha conseguido acabarla. El año pasado una de las mujeres quedó en tercer puesto. Es una prueba de resistencia y no tanto de fuerza física. Una mujer puede realizar esta prueba perfectamente igual que un hombre, incluso mejor porque pienso que las mujeres están mentalmente más capacitadas para este tipo de pruebas.

“Si el año que viene no consigo llegar tendré que  dedicarme a otra cosa”

¿Lo que pretendes es  conseguir llegar hasta el final aunque tardes algunos años?

No, tampoco es eso, si el año que viene no consigo llegar pues tendré que dedicarme a otras cosas (risas). No voy a estar estrellándome año tras año. De hecho no lo he visto como algo imposible, en los dos años que he estado, me encontraba bien y pienso que hubiera terminado si no se hubiera presentando esta adversidad,  el año pasado las heridas  y este la congelación, que realmente ha venido por una mala elección de la manoplas. Hay un montón de factores que te pueden dejar fuera de la carrera y no son por no poder seguir con el esfuerzo. De hecho yo me encontraba muy bien e iba escondiendo las congelaciones hasta que me pillaron.

 

 

En tu pueblo te llaman el loco de las ruedas, ¿qué pasa cuando la gente se extraña de ver como entrenas con unas ruedas de coche?

Bueno el concepto de loco depende de cómo lo mires, (risas). De hecho hay una entrada en mi blog que habla de esto, titulado “Aullando con la luna”. De madrugada salgo con las ruedas, y  entre semana como dispongo de menos tiempo,  lo tengo que hacer  cerca de mi casa y voy por el pueblo. Veo pasar coches que se quedan atónitos al verme, la Guardia Civil cuando me ve me mira de arriba abajo y supongo que pensará  “nos lo llevamos o que…” (risas). He tenido algunas anécdotas, pues encontrarme gente por dentro del pueblo como  por ejemplo una mujer, que iba paseando a sus perros y  al verme salió corriendo hacia la otra acera asustada. Luego había un señor que me cruzaba todas las mañanas y la verdad me miraba con  cara de asustado y poniéndose a la defensiva. Lo comprendo, no es muy normal ver a alguien arrastrando unas  ruedas. El fin de semana salgo a entrenar por fuera, hacia  la Calderona, hago un recorrido y acabo en Llíria para comer allí. La gente que me voy encontrando por la montaña, pues me paran y me preguntan que para que hago eso. Ahora mismo el único deporte que hago está enfocado totalmente a prepararme para la carrera. Empiezo ya el entrenamiento, primero va destinado a coger forma física y después de cara al verano ya enfocado a caminar para la carrera. De hecho voy con cuidado de no hacer otras cosas que con las que me  pueda lesionar y no me deje continuar con el entrenamiento.

“No hago un sacrificio al contrario disfruto de ello”

¿Que te aporta a nivel personal?  Teniendo en cuenta que no es tu profesión y no vives de ello y  que además supone un coste para ti.

Pues la verdad no lo sé, antes de empezar suponía un reto para mí, alguien la ha puesto  ahí y yo he querido hacerla. Una vez hecha la primera carrera me quedé enamorado, de los momentos vividos, de los paisajes, etc. Pero no es solo la carrera es también el entrenamiento. A mi toda la preparación me aporta mucho, son momentos que estoy conmigo mismo, que hago algo que me gusta. En definitiva no estoy haciendo un sacrificio aunque haya genta que crea que sí, yo disfruto de ello. No es duro, al contrario para mí es un placer. No es tanto la meta si no el camino en sí. Y a esa soledad le vas cogiendo cariño,  aunque no soy  una persona solitaria. Mi entrenador Germán Pardo y Raúl del centro deportivo  Cor a veces salen conmigo. Gente me ha comentado que se vendría conmigo. Y no descarto crear un equipo para ir juntos,  pero de momento el proyecto inmediato es en solitario.

 

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