Miguel Casanova: Un agricultor con alma de poeta

Migel Casanova
Miguel Casanova

#Maribel Monzó
¿O acaso un poeta con alma de agricultor? Así se podría definir a Miguel Casanova por el inmenso amor que le profesa a la naturaleza y así queda reflejado en muchos de sus poemas. Agricultor de profesión y poeta de vocación. Hoy la revista Todo Turia tiene el placer de entrevistarlo.
Nació en Benaguasil en 1947, ávido lector desde su adolescencia, confiesa que de su pasión por la lectura le llegó la vocación de escribir poesía. Me cuenta que dos de los grandes, Gabriel García Márquez en Cien años de soledad y Tomas Mann en La montaña mágica, ambos premio nobel, le marcaron profundamente en su afición a la escritura.
Su andadura como escritor y poeta comenzó ya siendo adolescente, allá en los años 60 colaboraba en la revista Amunt, editada en su pueblo natal. Este don para escribir quedó en parada durante algunos años, en los que se dedicó por completo a su familia, pues Miguel es padre de familia numerosa. A partir del año 2000 es cuando este poeta arranca con fuerza y ya se vuelve imparable.
Lleva editados tres libros de poesía, Entra en mi poema y coge lo que quieras, 2006, editado por el Ayuntamiento de Benaguacil, Intentando la vida, 2009, editado por la Diputación de Valencia, y su último libro, Posibilidad de atrapar las estrellas, 2013, editado por el mismo. Fue ganador del premio a las letras Fray Luis Amigó en 2009.
Colaborador en numerosas publicaciones y libros de los cuales destacar; Historia y tradición, editado por el Ayuntamiento de Benaguasil y Gent del poble, editado por El Consolat del mar. Cada año plasma su arte en el libro de festejos de su pueblo, para el deleite de toda la población que lo espera impaciente año tras año.
Y con la misma sensibilidad que escribe poesía, Miguel también la recita, así lo hizo en el homenaje al centenario de Cervantes con 20 poemas de amor y una canción desesperada, y de igual manera en el homenaje al centenario de Fray Luis Amigó.
Finaliza la entrevista con este poeta lleno de vida e ilusión que el brillo en sus ojos así lo delata. Me regala su último libro dedicado y un CD con sus poemas recitados.
Las orillas del mar
A la orilla del mar
me pare a soñar;
a soñar pájaros tropicales
que me vinieran a cantar.

Con las manos llenas de esperanza
jugué a ser un intrépido capitán;
desbaratando fieros oleajes,
abrazando corales de cristal.

Sirenas con boquita de fresa
entre brumas dulcemente me besaban;
el aroma bravo del salitre
pregonaba aires de libertad.

A la orilla del mar
me pare a soñar;
a soñar vigorosos soles
en la más íntima soledad.
El fuego
Tanto tiempo buscando el fuego
y cuando lo encontramos
ya la sangre esta tan fría
que desconcertados
solo hablamos de desvaríos.
Todo el crepitar estaba en el corazón.
Pero seguíamos como exploradores
indagando insectos, claroscuros del bosque,
caparazones donde se ocultaban los dinosaurios.

Adelante con la juventud
nos adentrábamos en las puertas
de los volcanes, en las trampas
de los perdedores, en el juego diario
de los laberintos sin salida.
El fuego era el misterio
que ardía en hogueras de antropófagos,
en las entrañas del pan,
en lejanas praderas donde los apaches
soñaban ser dueños de las estrellas.

Tanto tiempo buscando el fuego.

Era un barco sin rumbo,
un beso jamás atrapado.

Luego, las piedras hablan
y nos cuentan sudores y lágrimas.

La sangre ya está demasiado fría.

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