Paco Arévalo, un icono del humor en nuestro país

Paco Arévalo

“Nunca me he metido con los gais, cuando hacia un chiste de mariquitas era desde el respeto”

#Maribel Monzó
Paco Arévalo y Bertín Osborne

Nació en Madrid pero se crió en Catarroja (Valencia). Es uno de los más famosos humoristas de nuestro país. Empezó a ser conocido a finales de la década de los 70s por sus populares chistes de mariquitas y gangosos que tanto nos hicieron reír. Debuta en el cine en el año 81 con la película “Su majestad la risa”. En el 83 Chicho Ibáñez Serrador le ficha para que apareciera semanalmente en emblemático programa de la época,  “Un, dos, tres…responda otra vez”, este formato televisivo le lanza al absoluto estrellato. Su agenda se multiplicó y empezó a  aparecer por los escenarios de toda España.

Pero antes de humorista,  Arévalo fue torero cómico con el espectáculo,  El Bombero Torero.

En su trayectoria, el cine  ocupa un papel relevante, ha participado en catorce películas. Algunas de ellas bajo la dirección de Mariano Ozores, como El currante (1983), Agitese antes de usarla (1983), El pan debajo del brazo (1983) o Los obsexos (1985).

También ha aparecido en otras películas como Papa Piquillo (1998) con Álvarez Sáenz de Heredia, ¡Ja me maten! (2000),  con Juan Muñoz, o El Oro de Moscú (2003) de Jesús Bonilla.

En televisión, Antena 3 le dedicó su propio espacio en el año 97, Arévalo y Cía, en el que interpretaba una serie de sketches acompañado de otros actores.

En 2005 este polifacético hombre se lanzó a ser uno de los concursantes en un relity show, La Granja.

Junto a  su gran amigo Bertín Osborne se sube al escenario en 2011 con  su obra teatral “Mellizos”. Un espectáculo  fresco y actual, donde tratan, con el humor que a ambos les caracteriza, los temas sociales de la actualidad. Su rotundo éxito les ha llevado a recorrer numerosos teatros de todo el país, y estar en el candelero durante seis años y medio.

Paco Arévalo me recibe en su casa ubicada en una lujosa urbanización de València. Con gran amabilidad y siempre risueño como él es con todo el mundo. Hacemos un repaso a su carrera y a su vida. Lleno de ilusión y amor por su trabajo me cuenta sus proyectos más inmediatos.

Eres uno de los humoristas más reconocidos en España, con una exitosa carrera a tus espaldas. La  casualidad y la necesidad te llevaron  hasta esta profesión.  Cuéntanos como fue y como  recuerdas aquella época.

Si es verdad, mi carrera es muy larga. Empecé en el  69 y ahora es curioso,  tengo 69 años. Mis comienzos fueron  como torero cómico, me saqué el carnet de profesional y  estuve hasta el año 70 toreando. Cuando dejé de ser torero cómico, me hice  representante,  efectivamente,  entonces  pasé una mala época y fueron unos conocidos los que me animaron a dedicarme a la faceta de actor y me  montaron una gala en Valéncia, así fue como debuté como humorista  y hasta ahora que sigo aquí. Mi padre lo hizo al revés que yo,  primero fue  actor cómico y se lo dejó para ser  torero cómico, era un gran imitador de Charlot y Cantinflas.

 

 

Tu gran fama la alcanzas en el 83 cuando te conviertes un uno de los rostros del mítico programa Un,dos,tres… responda otra vez. Semana tras semana arrancabas las carcajadas de las familias españolas. ¿Qué significó este paso para ti?

Cuando me fichan en Un, dos, tres  yo ya era conocido, pero evidentemente el aparecer en este programa significó un gran salto. En el 79 grabe unas cintas de humor, que me hicieron muy popular, y Chicho Ibáñez Serrador, cada vez que daba un premio daba mis cintas,  y fue así   como  me llamó para que fuera a hacer un programa. Imagínate 25 o 26 millones de espectadores que alcanzaba este programa. Fue una época muy bonita,  de muchísima fama, de no poder ir por la calle, menos mal que entonces no habían teléfonos móviles, (risas). La gente me paraba y me tocaban como si yo fuera algo de otro mundo. Era la gran fama del programa y la repercusión que tenía, porque realmente yo era un actor más, cualquiera que hubiera ido al programa le hubiera pasado lo mismo.  Iba a las galas y empecé a conocer a actores que solo conocía por su trayectoria, no personalmente, y  me felicitaban por mi trabajo.  En definitiva,  de repente te encuentras con muchos amigos que no lo son, pero que se hacen por lo que tú eres, es lamentable pero es así.

 

 

Tu especialidad eran los chistes de mariquitas y gangosos. En los ochenta tenían buena acogida y ahora te has tenido que enfrentar a más de un comentario acusándote de  que te metes con los tartamudos y con el  colectivo gay.  ¿Crees que los españoles hemos perdido el sentido del humor?

Pues te voy a responder a esto bien y largo. Realmente solo son comentarios en las redes sociales, nunca ha habido ningún artículo que me tache de meterme con estos colectivos. Nunca me he metido con nadie que tenga enfermedades, cuando he hecho un chiste de gangosos, la inspiración me ha llegado al ver a mi hija cuando tenía amígdalas que hablaba así. Ni nunca con un  mariquita o gay.  Cuando yo hacia un chiste de mariquitas era desde el respeto, empezaba diciendo,  “pues era un mariquita que hacía mucha gracia…”.  Nunca he dicho un “maricón cabrón”. Aun se venden  las cintas y  se pueden escuchar y nunca, recalco nunca,  me he metido con ellos. De hecho en el programa Un, dos, tres que contaba con 25 millones de audiencia, se reían con mis chistes y jamás  nadie ha dicho nada al respecto. Que leas en  Twiter: “Se ha hecho rico haciendo el gangoso,  metiéndose con los subnormales” pues es más subnormal quien dice eso, (risas).

Pero que conste que yo me podía meter perfectamente con el colectivo gay,  por que dan pie para ello. No digo nada del día del Orgullo Gay, de las manifestaciones que hacen, de cómo van, de que quemen cruces. Yo no me meto con nadie, allá cada cual con lo que hace. Yo respeto a todos,  de hecho tengo familiares que son gais. Pero motivos, todos los que quieras para poder  meterse con ellos, pero yo no he caído en esa trampa. Y si no,  que me lo demuestre alguien. Todo son bulos que corren en las redes sociales.

La sociedad parece que  se ha vuelto más intolerante. Fíjate el Titi cuando decía, “viva Alboraya que es la tierra del la chufa” o “mariquitas al poder”, y nos reíamos porque hacía gracia. ¿Que es lo que está pasando ahora?.

El Titi también  decía, “dentro de poco diremos,  ¡mira un hombre!, uy será verdad”. El hablaba de estas cosas  con mucha gracia. Yo no entiendo la gente como critica y dice tonterías.

“Con Bertín hay mucha complicidad y química y eso se nota en el escenario”

 

Llevas más de seis años ya junto a Bertín Osborne haciendo giras por todo el país con vuestro show “Mellizos”,  con un gran éxito. ¿Dónde piensas que está vuestro secreto para seguir llenando salas?

Yo creo que es porque somos una pareja muy sui géneris, ya choca que seamos mellizos, quizás el contraste entre los dos es lo que más le ha llamado la atención al público. Luego el feeling que hay entre los dos, la complicidad, la química que existe, todo  ha ayudado y se nota en el escenario. Pienso que somos dos tipos divertidos, simpáticos  y que hacemos un humor fresco, muy actual, muy de ahora. Damos un repaso a los temas sociales y luego añadimos algunas   cosas que vamos improvisando,  pero siempre tiene que ver con los momentos que vivimos, con los teléfonos móviles, con Twitter, con wasap, etc. También están las  canciones en directo donde yo lo imito. Han tenido una aceptación muy buena, de hecho hemos durado seis años y medio ya. Ahora hemos cortado para hacer un descanso y volver con algo nuevo.

 

 ¿No te da miedo que esto desgaste vuestra relación y acabéis como otros dúos o tríos de humoristas?

No para nada, de hecho estamos juntos otra vez en otro proyecto. Además de que nos une una buena amistad de muchos años. Nosotros no estamos constantemente llamándonos y el  uno encima del otro. Nos damos nuestro tiempo, hablamos de vez en cuando, el me avisa cuando viene a València y nos vemos.  Hemos  hecho un parón, no por nosotros si no para no cansar al público, queremos volver con algo del mismo formato pero  de renovado contenido. Aunque de hecho hay personas que han venido varias veces a vernos  y nos dicen que siguen riéndose como en el primero, porque siempre hay algo nuevo.

 

 

“Un actor cuando sale a trabajar le toca quitarse la máscara de la tragedia y ponerse la de la comedia”

 

Perdiste a tu mujer en 2015. En esos duros momentos reapareciste en escenario de inmediato. ¿Fue un bálsamo el humor para seguir adelante?

El humor es un bálsamo para entretener a la gente que lo está pasando mal  y distraerla de sus problemas. Cuando se acaba el momento de las risas porque has ido predispuesto a pasarlo bien, vuelve otra vez el problema y la tristeza.

En el caso del actor es diferente, sale a trabajar con esa pena, le  toca ponerse la máscara de la comedia y quitarse la de la tragedia. Al fin y al cabo es su trabajo, claro también  que esto influye a todo el mundo que también lo pasa mal y tiene que seguir trabajando. Pero cuando tu trabajo es hacer humor, tienes que jugar con las mascaras de la comedia y la tragedia. Te toca hacer más esfuerzo porque la pena sigue dentro.

 

Te sientes orgulloso con lo que has conseguido en la vida y repetirías los mismos pasos que has seguido, o echando la vista atrás cambiarias cosas.

No me arrepiento de nada, pienso que he llegado a una edad y que he sabido cuidarme y apartarme de lo que no me conviene. He jugado a todo pero sin cansarme, es decir, nadie me puede hablar de nada porque yo ya lo sé. No es que sepa más que nadie pero si he estado en los lugares y los momentos. He sabido apartarme de todo lo que no me beneficiaba para poder seguir un camino recto y poder avanzar siempre, de manera que nadie pueda decir, “he visto a Arévalo en unas condiciones…” Yo quiero que la gente diga de mí que soy un tío sano, amable y simpático. Eso es lo que quiero que mi público vea en mí.

 

¿Que interpretación  que no hayas hecho te gustaría hacer?

Pues ya he realizado dentro de mi faceta cómica muchos papeles. He hecho  musicales,  revista, televisión, cine, en fin de todo. Para cine si me gustaría si me llamaran,  podía hacer lo que fuera, me gustaría un personaje, tierno como yo soy, de malo también claro, pero  no sé si me creerían, (risas). El cine pienso es lo más duro y más bonito a la vez, por las largas horas de rodaje, por el clima con que se rueda, etc… Hay que reconocer a estos actores que están en el cine.

 

De la nueva generación de humoristas, con cual te quedas.

Es difícil contestar a eso. Hay una generación de humoristas que son muy buenos. A veces me rio hasta demasiado, aunque yo soy fácil para la risa. No me puedo mojar porque me gustan todos. De los  clásicos para mí los mejores son Gila, Tony Leblanc, José Luis Ozores, Esteso, Pajares, etc. Yo he trabajado con todos los cómicos que hay en España y todos tienen una gran atención con el público y han aportado mucho al humor. Y ahora la nueva cantera pues también es buena. O sea que tanto  de los de ahora,   como los que quedamos  de antes, se puede decir en general,  que hay buenos cómicos en nuestro país.

 

Como es ahora tú día a día y que proyectos tienes

Ahora estoy haciendo televisión con Bertín, con su programa.  “En tu casa o en la mía”. Salgo con él en el coche, hablando del invitado que va a entrevistar, hago un pequeño papel, depende del invitado entro o no con él a la entrevista. El primero va a salir ya pronto, en cuando termine Supervivientes en la  cadena Tele 5. Estamos en el proceso de grabación.

Ahora me voy a Sevilla a grabar con él. Estoy muy contento con esta colaboración. Por lo que te decía, aunque en el teatro hemos parado, seguimos juntos en esto.

Vamos a dejar un año de descanso en nuestro espectáculo, para volver con un aire renovado y con un nuevo título,  que va a ser “Clásicos”. Si todo llega a buen puerto, lo haremos con muchísimo gusto.

 

“No quiero ser un jubilado al uso, quiero ser un jubilado a la expectativa de lo que me ofrezcan”

 

Ves ya el momento de jubilarte cercano

Me veo con ganas de  no tener ya la preocupación de trabajar. Estaría bien jubilarme pero seguir haciendo cosas y darme de alta cada vez que me salga algo que quiera hacer. Todos los cómicos tenemos fecha de  caducidad y nos la pone el público. Gila estuvo hasta más de los 80 años en los escenarios. Pienso en jubílame,  porque evidentemente ya tengo una edad,  y es normal que ya busque la tranquilidad. Una vida mas cómoda y tranquila, playa, partidita de cartas, etc. Pero no quiero ser un jubilado al uso, quiero ser un jubilado a la expectativa de lo que me ofrezcan.

 

 

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