Psicología: Un traje a medida

                                              UN TRAJE A MEDIDA

Los tiempos cambian, todas las ciencias evolucionan, nada se concibe como hace unas décadas atrás. La psicología no es una excepción a esta evolución. En la actualidad ante un problema en el que tengamos que ir al psicólogo tenemos unas cuantas corrientes diferentes con las que poder solucionar esos asuntos que no nos permiten llevar el día de la manera que nosotros quisiésemos. Dentro de estas ramas nos encontramos con el psicoanálisis, profundizar en nuestro inconsciente para averiguar la causa del mal que nos aflige. También podemos apartarnos del inconsciente y centrarnos exclusivamente en nuestro comportamiento, partiendo de la idea de que somos como una especie de máquinas que nos comportamos según los estímulos de nuestro exterior. En este caso nos centraríamos en una corriente conductual. Si al final vemos que estas maneras de proceder se quedan a medio camino ya que en nuestro comportamiento contempla parte mental y parte conductual, estaríamos en una línea cognitivo-conductual que abordaría conjuntamente las dos líneas. Además de estas, en la actualidad existen aún más, como la gestalt, humanismo, estructuralismo, funcionalismo, entre otras. Así que el abanico que las personas tienen a la hora de elegir es bastante amplia. La cuestión no es solo ir al psicólogo, además es saber el tipo de corriente en la que está especializado.

Esto llevó en 1987 a Paul Watzlawick y Giorgio Nardone a iniciar un trabajo de colaboración con la clara intención de dar un giro a estas maneras de trabajar cogiendo la parte demostradamente válida y así comenzaron su trabajo durante más de 20 años. Su trabajo en equipo les llevó hacia una moderna evolución de su modelo, así la terapia breve nació como una forma de tecnología terapéutica avanzada que ha demostrado su sorprendente eficacia y eficiencia en la aplicación a las más persistentes e invalidantes formas de patología (pánico, fobias, obsesiones y compulsiones, trastornos de la alimentación, etc.).

Una metáfora que se podría emplear para entender esta idea, es que hasta hace unos años, cuando una persona acudía a su psicólogo, este empleaba su sistema de trabajo en el que, según el modelo y su pericia como profesional, tenía un porcentaje de existo el cuál rondaba entre un 60-70% de éxito ya que se empleaba un sistema estándar de actuación. Esto sería como jugar una partida de ajedrez haciendo los mismos movimientos y que al ser una buena jugada, su porcentaje de éxito estaría en esos parámetros. Lo que realiza la terapia breve estratégica es adecuarse a la persona, hacer un traje a medida para cada persona, jugar una partida de ajedrez en la que el psicólogo se adapta a su cliente para darle un resultado que exclusivamente le va a valer a él o a ella. Claramente cuando se trabaja de esta manera los porcentajes de éxito en la terapia aumentan (van del 80-95%) y los tiempos se reducen (entre 12-15 sesiones de media). En resumen, se consigue un aumento significativo de la eficiencia y la eficacia ya que la terapia se centra en objetivos bien definidos, partiendo de que cada persona se tiene que tratar de manera personal.

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