Psicología: Cámbiame sin que me cambies

CÁMBIAME SIN QUE ME CAMBIES.

#Fran Polo  – Psicólogo

Los hábitos adquiridos a lo largo del tiempo se han convertido en una característica más de nosotros. Todo lo que hacemos, en algunas ocasiones de manera inconsciente, nos califican y nos dan a conocer al resto de personas. Lo que pasa es que nosotros somos los actores y en realidad no podemos ver lo que hacemos. Así que cuando alguien va a la consulta para pedir que quiere bajar unos cuantos kilitos de peso, quiere dejar de fumar, quiere empezar algún tipo de deporte, quitarse algún miedo, bajar el nivel de ansiedad que tiene, o cualquier cosa que en ese momento decida que quiere cambiar en su vida, lo primero que te dice es “quiero cambiar sin que me cambies”. Eso produce siempre una pequeña sonrisa por las dos partes, ya que los dos saben que si en algo no hay cambio, todo debería seguir igual. Así que para que empiece a producirse el cambio que quiere y llegar al objetivo que se ha marcado, la propuesta que siempre hacemos es que haga un pequeño cambio que no le cueste mucho el realizarlo a la persona y que además, en realidad no le suponga un gran esfuerzo, pero que hará que la mecánica cambie. Sería un “quiero cambiar, pero cámbiame sólo un poquito y sin que me cueste esfuerzo”. Eso es posible, un pequeño cambio hace que el conjunto sea diferente, sería como cambiar una pequeña piececita del mecanismo de un reloj, el resto del reloj sigue siendo el mismo, pero ese pequeño cambio hará que el todo el reloj funcione de manera totalmente diferente. Parece en ocasiones mágico, pero a partir de introducir ese pequeño cambio, todo empieza a ser diferente. Esa sería la manera deseada por la persona, un pequeño cambio que no me cueste para conseguir un gran cambio, perder peso, dejar de fumar, hacer deporte o cualquier objetivo que se haya marcado.

Imaginemos que es una persona que duda mucho a la hora de tomar decisiones, le cuesta muchísimo decidirse en asunto de poca importancia, ni que hablar de los de mayor importancia que la dejan totalmente bloqueado. Se le podría dar una moneda mágica que en caso de duda la pudiese utilizar de tal manera que cara fuese si hacerlo y cruz no hacerlo. En el momento de decidir hacer algo o no, decidir si está de acuerdo o no, o cualquier otra situación que implique tener que decidirse, pues utilizará dicha moneda para salir de esa duda…

La pregunta es fácil, ¿cuánto tiempo consentirá que la moneda decida por la persona? Esa sería la clave del cambio.

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