Psicología: Cuando viene un Tsunami

 CUANDO VIENE UN TSUNAMI

#Francisco Polo, Psicólogo

Algunas veces en nuestra vida, los acontecimientos que nos suceden, nos superan, y por mucho. La sensación sería como encontrarse en la orilla de la playa y ver como nos viene una gran ola, un tsunami.

Hagamos lo que hagamos, la ola nos va a “destrozar”, hagamos lo que hagamos, no tenemos zona donde ponernos a salvo. Lo único que podemos hacer es quedarnos quietos y que la ola nos pase, deseando y esperando que sus daños sean los menos posibles.

Si esto lo trasladamos a nuestro día a día, vemos que cuando aparece un periodo de acontecimientos negativos y que además, nada de lo que se haga va a salir bien, lo mejor es quedarse quieto por unos momentos y dejar caer todo el “chapuzón”. Después de este momento, lo siguiente sería coger “problema” por “problema” e irlos resolviendo, pero de manera individual, sabiendo e intentado que unos “problemas” no afecten ni se vean afectados por los otros. Después de resolver uno de ellos, de inmediato, apartarlo (ese ya está solucionado) e ir a por el siguiente. Nunca tener “miedo” (y entender miedo como la sensación que nos hace estar parados y sin hacer nada). Las cosas tienen o no solución, pero nunca podemos quedarnos sin hacer nada, ya que con el paso del tiempo, en muchas ocasiones, el “problema” tiende a acrecentarse. Con lo que lo mejor es intentar poner solución.

Con todo esto, lo único que se pretende, es hacer ver que muchos de nuestros “problemas” se van cronificando con el tiempo y nunca llegamos a solucionarlos, de tal manera que al final forman parte de nosotros. Y yo me pregunto: ¿Vale la pena siempre vivir arrastrándolo?

Creo sinceramente que no. Si hablamos desde un argot taurino, sería “coger al toro por los cuernos” e intentar solucionar el “problema” de la manera más simple y en el menor espacio de tiempo posible.

El motivo de todo esto, y por eso este artículo, es el peligro que tiene el intentar levantarse un buen día y ver que ya no se tienen fuerzas ni ilusión por seguir adelante. La persona piensa que ya nada tiene sentido y su “motivo de vida” ha desaparecido. De verdad, nunca se tiene que llegar a ese punto, la grandísima mayoría de los “problemas” que tenemos a lo largo de la vida, tienen algún tipo de solución, y las ilusiones se van renovando. En esto es en lo que se tiene que creer, es una de las pocas certezas que tenemos.

El número de suicidios al año en nuestro país es verdaderamente alarmante, supera por mucho al número de fallecidos por accidente de tráfico. Espero que en algún momento del tiempo, este tema se ponga realmente donde se tiene que poner y poderlo mirar de cara para poner las medidas que sean necesarias para pararlo.

La vida es bella para vivirla, aunque en ocasiones nos apriete más de lo que podemos soportar. El tiempo y nuestras ganas de solucionarlo nos hacen seguir adelante.

A un amigo…

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