Psicología: El Equilibrista

 El Equilibrista

#Francisco Polo, psicólogo

Recordaba hace unos días una historia que me contaron hace mucho tiempo. La historia contaba la vida de un equilibrista que todos los días tenía que pasar por el alambre sin caer al suelo. Día tras día el mismo recorrido, de un lado al otro del alambre. Hasta que un día no llegó al otro lado. No es que se cayese, simplemente no quiso andar sobre el alambre.

En nuestra vida diaria, esta historia se acerca mucho a la realidad, a nuestra realidad. Nuestra vida se convierte en una repetición constante de lo mismo durante todos los días de nuestra vida. Día tras día hacer lo mismo y prácticamente de la misma manera. Sabemos que es un camino que hemos hecho muchísimas veces y que conocemos de sobra, pero en realidad ¿ese es el camino que queremos hacer?

Siempre he pensado que las personas tienen como tres poderes: el poder de pensar; el poder de hablar; y el poder de actuar.

Estos tres poderes tienen que estar en sintonía. Y aunque esto parezca obvio, en la práctica para nada lo es. Que pensemos una cosa, verbalicemos dicha cosa y actuemos en consecuencia a las otras dos es dificultoso.

Podemos pensar en algo, a la hora de hablar decir lo contrario, y actuar de manera diferente a las dos anteriores. Aunque a primera vista pensemos que esto es de “locos”, imaginar una situación en la que un amigo os cuenta una situación en la que pensáis que no tiene razón, pero a la hora de hablar con él, le decís que lo apoyáis en su decisión, y cuando os pide ayuda, os quedáis quietos y no hacéis nada.  Esta situación, si nos paramos a pensarla, seguro que nos ha pasado en alguna que otra ocasión.

Pero lo importante de todo esto se refiere a nosotros y nuestras decisiones. Tenemos un pensamiento que está en bucle en nuestra cabeza, no hacemos nada más que pensar en eso. A la hora de verbalizarlo y contarlo a los demás, no queremos contar lo que realmente pensamos. Esto lo que produce es que nos intentemos engañar a nosotros mismos, cuando en realidad pensamos que estamos engañando a los que nos escuchan. Pero ahora viene la guinda del pastel, nuestra manera de actuar no es ni la que pensamos ni la que verbalizamos. ¿Qué crees que le pasa a nuestro cuerpo cuando no existe esta sincronía?

Una de las posibilidades que se dan es que el cuerpo empiece a darnos señales de que las cosas no están en sintonía y comience a somatizar de diferentes maneras como un intento de llamar la atención para que se pare y nuestros pensamientos, palabras y hechos vayan en la misma dirección. Las nuevas enfermedades que cada día están apareciendo no tienen una base física, la base se encuentra en la mente de las personas. Seamos consecuentes con nosotros mismo y si un día ves que la sintonía de estos tres poderes no van en el mismo camino, pues no andes por el alambre, mejor párate.

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