Psicología: El poder del lenguaje

                              EL PODER DEL LENGUAJE

#Francisco Polo, Psicólogo

El uso que hacemos del lenguaje nos hace mostrarnos a las personas como en realidad somos. Sin darnos cuenta nuestra manera de comunicarnos refleja la manera de entender y ver la vida. Por eso, y como consejo, tenemos que ser muy conscientes de lo que decimos y las consecuencias que pueden acarrear a la persona a la que van dirigidas dichas palabras.

Para ver la importancia que el lenguaje tiene, veremos unos cuantos ejemplos que nos lo ilustren.

En ocasiones cuando nos dirigimos a los más pequeños de la casa con frases del tipo: “Es que nunca se le han dado bien las matemáticas”; “Siempre se está cayendo”; “No vale para estudiar”; “Siempre ha sido un desastre”, etc. Estamos etiquetando una conducta que se puede cambiar a una permanente, con lo que sin darnos cuenta apartamos el trabajo que se puede hacer para mejorar y le damos la “excusa” para que se mantenga en el tiempo. Creo que sobre todo es en este tipo de circunstancias donde se tiene que ser mucho más sensible para que se consiga el cambio.

Otro ejemplo podría ser en las relaciones de pareja, la manera que tenemos de interactuar. Frases del tipo: “Siempre está cansado”; “Nunca me presta atención”; “Siempre hace lo que le da la gana”; “Nunca mira por mí”, etc. Entrarían en la misma línea que las anteriores. El uso de palabras tajantes hace que no existan en el lenguaje ningún tipo de excepción, que siempre sea así y que nunca se haya producido una alternativa a esa situación. Estoy convencido que no siempre se producirá esa situación de esa manera y que en ocasiones, aunque sean pocos, se actuará de diferente manera.

Estos ejemplos se podrían trasladar a cualquier tipo de relación que mantengamos en el día a día, pero donde tendremos que tener mucho cuidado es el discurso interno que tenemos con nosotros mismos. La manera de decirnos las cosas a nosotros mismos, las palabras que utilizamos cuando las cosas salen bien o mal, lo que pensamos y nos decimos todas las mañanas cuando nos levantamos y nos miramos en el espejo. Es una manera muy concreta que tenemos de ver la realidad que percibimos. Esas palabras son un lastre o un impulso para que las cosas nos vayan o no bien; nos sirven para sentirnos bien o muy mal con nosotros mismos; son las catalizadoras que harán que tengamos un muy buen día o un mal día; es la manera más potente de conseguir nuestros objetivos. Sin nos queremos y nos hablamos bien a nosotros mismos, posiblemente hagamos lo mismo con el resto de las personas y esto a su vez haga que las cosas nos vayan bien o muy bien.

 

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