Psicología: el porqué de las cosas

El porqué de las cosas

#Francisco Polo, psicólogo

Una de las preguntas que más nos hacemos a lo largo de nuestra vida es en referencia al motivo por el que nos pasan ciertas cosas o nos ocurren ciertos acontecimientos. Nuestra cabeza no para de preguntarse una y otra vez la razón de lo que nos ocurre a lo largo de nuestra vida. Y la verdad, nuestra mente tiene una gran capacidad para ofrecernos un gran abanico de opciones al respecto. En ocasiones, y según la persona, esas opciones llegan a ser muy numerosas, con el agravante que si se comparten con otras personas, las posibilidades llegarían a ser infinitas.

Y después de este arduo trabajo que nos quita mucho tiempo y energía, ¿A dónde nos lleva? Vemos que las excusas que ha ido creando nuestra cabeza, junto a otras cabezas que nos han “ayudado” a dicho ejercicio, no nos han conducido a ninguna parte. El hecho, la situación, las cosas que nos han pasado han estado ahí, son las que son y nuestro empeño de intentar comprenderlas, de nada nos ha valido ya que seguimos en el mismo sitio que antes de pensar y gastar energía en todo esto.

¿Y si cambiásemos el tipo de pregunta al respecto? Algunas veces esto es difícil, no intentemos engañar a nadie. En la vida se tienen ciertos acontecimientos que no tenemos ni preguntas ni respuestas al respecto. En estos casos, no valen las palabras, algunos gestos de cercanía, ayuda y cariño es lo único que podemos ofrecer y dar. Pero en otra gran parte, cambiando el tipo de pregunta podríamos enfocar el asunto de diferente manera.

Para ello, podríamos hacernos dos preguntas: ¿Cuál es el objetivo de esa situación? ¿Qué podemos sacar de positivo de la misma?

Estas dos preguntas nos alejan del pensamiento rumiante centrado en el pasado y nos sitúan en el plano del presente con vistas al futuro. Con ello, pasamos de tener un tipo de pensamiento en bucle, que a ninguna parte nos lleva. A otro centrado en crear y con miras hacia adelante. Este último tipo de pensamiento es constructivo, nos hace crecer, nos da más herramientas para los futuros acontecimientos. En este tipo de pensamiento es el que nos deberíamos centrar, dejando de lado el otro.

Imaginemos que estamos en nuestra empresa trabajando y nos llama el jefe para decirnos que hoy es nuestro último día, estamos despedidos. En ese momento, y dependiendo de un montón de circunstancias, podemos empezar a pensar, todos los motivos por los cuales creemos que nos han despedido. Así podemos estar todo el resto de nuestra vida. O ver la otra opción, gracias a esta situación voy a poder hacer lo que siempre he querido, voy a poder dedicarme a lo que siempre me ha gustado.

Se puede pensar que todo eso está muy bien, pero mi edad, mi situación, y así un montón de creencias que tenemos que, al final, nos hacen “justificar” el quedarnos donde estamos y no seguir avanzando. Pensad a vuestro alrededor, no sois los únicos que han tenido esa situación y mucho menos en todo el mundo. Y ellos lo han conseguido. Ánimo, cree en ti, tú también puedes conseguirlo.

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