Psicología; La llave

                                              LA LLAVE

#Francisco Polo, psicólogo

Desde el mundo de la psicología y también desde el mundo de a pie se ha pensado que lo que era bueno para uno tendría que ser bueno para otro. Con el tiempo esta idea se ha ido dejando de lado y cada vez son más los que se unen a la creencia de que cada persona es una y especial, y como tal se le debe de tratar y ayudar.

Cuando las personas se ponen a educar a sus hijos, nietos, sobrinos o cualquier niño que esté a su cargo, en muchas ocasiones, piensan que ellos aprendieron de una determinada manera y que a la persona que tienen a su cargo también debería aprender de esa manera, ya que a ellos les fue válida en su momento. La verdad es que eso puede ser así, o no.

Tenemos que ser conscientes de la persona que tenemos delante, que tipo de carácter, personalidad, modo de actuar y comportarse tiene, y sobre estas características adaptarnos a la hora de enseñar y interactuar con ese niño.

Esta parte es clave para el correcto aprendizaje. Con uno pequeño matiz, tendríamos que enseñarle a saber encontrar él, por sí solo, la solución a sus problemas. Lo que siempre se ha dicho de “enseñar a pescar y no dar los peces”. Con ello iremos forjando pequeñas personas cada vez más independientes y que sepan buscar por ellos mismos la solución a sus asuntos.

Si esto lo trasladamos a nosotros mismos, nos damos cuenta de que lo que en muchas ocasiones a ciertas personas cercanas a nosotros les ha servido, a nosotros para nada nos ha ido bien.

Tenemos que pensar que los problemas que nos surgen a lo largo de nuestra vida son como puertas que tenemos que ir abriendo para poder entrar en la siguiente estancia de nuestra vida. Aunque lo pensemos, no existen llaves maestras que abren todas las puertas. Cada puerta tiene su llave y nuestro trabajo para seguir creciendo es conseguir la llave correcta. Uno de esos pequeños secretos que se aprende con el tiempo es que esa llave solo vale para abrir esa puerta y que esa puerta es solo nuestra.

Al final, cada uno tiene que encontrar su camino, su llave para seguir abriendo puertas y continuar por su senda. De poco nos valen las llaves o los caminos del resto. Solo nosotros sabemos a dónde queremos llegar y cuál es nuestro objetivo en la vida.

 

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