Psicología: Objetivos externos vs objetivos internos

OBJETIVOS EXTERNOS VS OBJETIVOS INTERNOS

#Francisco Polo, psicólogo

A lo largo de nuestras vidas, en la gran mayoría de los casos, nos enseñan a ir superando los retos e ir consiguiendo los objetivos que nos vamos marcando.

Cuando analizamos esos objetivos, nos damos cuenta que en su mayoría se trata de objetivos externos a nosotros. Hablamos de objetivos como: Aprobar el curso, ganar un campeonato en algún deporte, conseguir un aumento de sueldo en nuestro trabajo, llegar a ser jefe de nuestro departamento, etc.

Todos estos objetivos están fuera de nuestro control, aunque pensemos que eso no es así. En cualquiera de ellos puede haber una variable no controlada que haga con no lleguemos a conseguirlo. Imaginemos, por ejemplo, que en la empresa contratan a alguien externo para ser el nuevo jefe o por motivos que no entendemos, cierra la empresa. En el caso del deporte, unos días antes de la competición hemos cogido un fuerte resfriado que hace que no podamos acudir. Y así, con cualquiera de los ejemplos que se nos pueda ocurrir. En realidad el objetivo que estamos buscando, aunque esté bien y sea muy gratificante para nosotros, existen una serie de variables que no dependen de nosotros y que pueden provocar que no se llegue al objetivo marcado. En esto tenemos que ser conscientes, ya que en algunos casos, esta no consecución de la meta, llega a provocarnos una gran decepción que, en casos extremos, podemos arrastrar el resto de nuestras vidas.

En cambio, cuando nuestros objetivos pasan a ser internos, ocurren varias cosas interesantes. Una de ellas y muy interesante es que el control recae en nosotros, única y exclusivamente. Así si decidimos que queremos ser más pacientes y trabajamos la paciencia, el control recaerá en nosotros. Si queremos ser más comprensivos y entender a nuestras personas cercanas y familiares, ocurre lo mismo, dependerá de nosotros. Entre otras, podemos trabajar en toda y cada una de las cosas que consideramos nuestros “talones de Aquiles” para ser cada día un poquito mejor como personas. Podríamos estar hablando de objetivos del tipo de mejorar la aceptación en el cambio (a lo largo de la vida, la única constante es el cambio); escuchar más que hablar (se aprende escuchando, no hablando); el autocontrol; ser independiente en todos los aspectos posibles de la vida; ser entusiasta (aunque parezca un poco extraño, esto también se cultiva); y así todo tipo de cualidades que nos gustaría mejorar o incluir en nosotros.

Esto, nos lleva a un pequeño secreto, sería nuestra segunda cosa: el trabajar con objetivos internos nos acerca un poquito más a nuestros objetivos externos.

La clave está en nosotros, en como somos, en nuestra manera de entender el mundo. Si trabajamos en esa línea, los objetivos que nos propongamos externos nos serán un poco más sencillos de conseguir.

En este momento, supongo que algun@ se estará preguntando: ¿qué objetivo interno debería trabajar? Y aunque hay muchos, tenemos de nuevo otro pequeño secreto, el de las 3H: Honestidad, Humildad, Humanidad. Si se trabajan estos tres, el resto de ellos vienen con mayor facilidad.

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