Psicología: ¿Qué hay de nuevo viejo?

¿Qué hay de nuevo viejo?

#Francisco Polo, psicólogo

Estamos a unas pocas semanas para terminar este año y como en todos los anteriores hacemos balance de qué tal nos ha ido. De inmediato proyectamos en lo que vamos a hacer este nuevo que en breve llegará.

Si después de hacer esto, pasasen 365 días, volveríamos a encontrarnos en la misma situación, y posiblemente con las mismas respuestas y propósitos para el siguiente año. Ahora viene lo bueno, ¿realmente nos hemos parado a pensar que los últimos años parecen que se repiten? Esto no les pasa a todo el mundo, siempre hay años que por circunstancias, han producido un cambio en nuestras vidas, pero cuando ese cambio se vuelve estable, los años se van repitiendo uno tras otro de manera demasiado parecida.

¿Realmente queremos vivir así? Si la contestación es afirmativa, no hay problema, parece que todo está bien y las cosas funcionan por inercia. Pero si la respuesta es negativa. ¿Qué tendremos que hacer para que nuestro mundo cambie y nos acerquemos más a nuestros propósitos reales?

Aquí se podrían dar un montón de buenos consejos, pero como tales, se quedarían en eso, consejos. Realmente, y eso creo, el único consejo válido es que seamos sinceros con nosotros mismos y nos hablemos a nosotros como si fuésemos nuestro mejor amigo. ¿Realmente nos conocemos? ¿realmente sabemos lo que nos gusta? ¿estamos viviendo la vida que realmente queremos vivir? Estas son algunas de las preguntas que nos podríamos hacer a nosotros mismos y que deberíamos contestar de la manera más sincera posible. En esta ocasión, nuestras respuestas, solo serán y servirán para nosotros. De nada vale mentir, al final al único que engañamos sería a nosotros mismos y no creo que sea necesario.

También cabe la posibilidad de que sepamos lo que queremos, pero que tengamos miedo de conseguirlo por miedo. Este miedo puede tomar muchas formas y afectar no solo a nosotros. Piensa por un momento, si consideras que no vale la pena “arriesgarse” y conseguir lo que quieres o es mejor vivir día tras día una vida que no deseas.

Al final, en resumen, tenemos que ser conscientes y tomar el mando de nuestras vidas. Nadie va a venir a arreglárnosla. Solo nosotros podemos hacer cambios y acercarnos cada vez más a la vida que queremos vivir.

Todo esto me recuerda a una imagen que siempre tengo presente. La de un funambulista andando por su cuerda a una gran altura. Él cree que debajo tiene una gran red y que en caso de fallar, le salvará. Hasta un buen día que alguien le dice que allí abajo nunca ha habido ninguna red. En ese momento nuestro funambulista es consciente realmente de su situación, y en ese momento empieza a andar por la cuerda sin miedo y sabiendo que todo depende de él.

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