Psicología: trozos de cristal

Trozos de cristal

#Francisco Polo, psicólogo

La imagen que las personas se componen de nosotros está formada por pequeños momentos dentro de nuestras vidas. Con dichas personas interactuamos durante unos pequeños instantes dentro de nuestro día a día. Una parte importante de la gente, les importa la imagen que puedan tener de ellos otras personas. En ocasiones se esfuerzan, y mucho, en parecer de una manera.

Con el tiempo, algunas personas apartan de sus vidas lo que otras personas puedan pensar de ellas y empiezan realmente a conocerse a ellas mismas. Ese trabajo es largo y costoso. No es sencillo pararse y saber realmente quien es uno.

Es un camino que va desde el parecer hasta realmente ser. Cuando se está en el camino, las personas van sufriendo cambios en su forma de verse y ver al resto. Dejan de lado algunos de sus juicios hacia los demás y a su manera de actuar en diferentes situaciones. Por primera vez van siendo conscientes de que esos fallos que ven en otras personas, de alguna manera u otra, ellos también los cometieron. Así ya no juzgan de manera tan severa a los demás.

Si nos damos cuenta es como la formación de pequeños cristales que según se van uniendo forman un gran espejo. Cuando ya lo tenemos montado tendremos que mirarnos en él. En ese espejo estamos nosotros reflejados. ¿Ese realmente somos nosotros? ¿Esa es realmente la imagen nuestra que ve la gente?

Estas dos preguntas son difíciles de contestar. Si estamos en el camino adecuado y llevamos un tramo largo andado, veremos que la imagen de ese espejo se parece realmente y mucho a la que nosotros somos. Pero si el camino recorrido no ha sido empezado o llevamos poco tiempo en él, la imagen estará muy distorsionada. Esa imagen al ser vista por los demás la verán incoherente y con falta de piezas, lo que hará que nos vean de manera incompleta.

Las personas que trabajan día a día en ellos, que buscan crecer sin competencias (nunca buscando la comparación con otros, solo buscando su superación), que buscan el bien común dejando de lado su propio interés. Estas personas están dentro del camino del ser. Al ser ya no parecen nada, solo son lo que son. Ese es realmente el camino de la felicidad. Saber cada uno quien es. Con esto, las cosas, las personas y las situaciones se perciben de distinta manera creándose un sentimiento de entendimiento hacia los demás y de compasión. Pero esta compasión comprendida como entendimiento hacia los demás.

Si realmente queremos entender el mundo, el primer paso es entendernos a nosotros mismos. Esa al final es la clave. Os invito a sentaros y reuniros con nuestro yo. Posiblemente sea la cita más importante que tengáis en toda vuestra vida.

 

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