Psicología: viajar, viajar, viajar

                                      VIAJAR, VIAJAR, VIAJAR

#Francisco Polo

Psicológo

Estamos en uno de los periodos mejores del año para disfrutar de nuevas experiencias. El periodo estival es propicio para hacer esas cosas que tenemos apuntadas en nuestra cabeza y que nunca tenemos tiempo para hacerlas.

Así que ya ha llegado el momento de poder disfrutarlas, y una de ellas es viajar. La verdad que es muy recomendable, posiblemente una de las cosas más recomendables que nos puedan sugerir. E indistintamente del destino que escojamos, ya sea lejos, cerca, y los días que podamos irnos, nos servirán para poder cambiar de “aires” y movernos en un circulo diferente al que diariamente nos estamos moviendo. Esto, sobre todo, y siempre que lo enfoquemos bien, nos va a servir para darle un enfoque diferente a nuestra perspectiva de las cosas. Intentaré explicarme.

Durante el año, estamos haciendo prácticamente lo mismo a diario. Estamos con las mismas personas y hacemos el mismo trabajo. Esto nos hace ver el mundo de una determinada manera y pensar que esa es la única manera posible que tenemos de vivir. Si es la que deseamos y la que queremos, estupendo, pero pongámonos en el caso de que esa forma de vida nos está quitando, eso, vida. Nos movemos como autómatas en nuestro día a día, y en el mejor de los casos, en pequeños momentos del día o de la semana, tenemos un rato para nosotros y disfrutamos de lo que nos gusta.

El periodo vacacional nos va a permitir tener más tiempo para hacer lo que nos gusta, conocer a personas que no pertenecen a nuestro círculo diario. Pues si además añadimos a poder viajar a un país diferente o una ciudad diferente, esto nos hará poder ver otra manera diferente de vida. Nos hará salir de nuestro círculo, el cual pensamos que es la única opción que tenemos, y pensar. Aquí es donde puede venir la parte buena de esas vacaciones. Haber visto otra opción de vida que otros están viviendo y que nosotros teníamos en mente como un imposible. El hecho de haber cambiado de lugar, de nuestras personas cercanas, podrá hacernos ver la posibilidad de que eso que tantas veces hemos soñado que nos gustaría ser y vivir, es posible. A partir de ahí, la decisión será tuya, querer seguir con la vida que se lleva o cambiarla por la deseada. Aunque en muchos casos será una mezcla de las dos, la vida que llevo más los cambios que he visto y quiero incluir en mi día a día.

No tengamos miedo al cambio, a lo largo de nuestra vida es la única constante.

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