CONTROL DEL MIEDO COVID

CONTROL DEL MIEDO COVID

#Francisco Polo, Psicólogo, Coach

Hace bastante tiempo leí un experimento que me llamó la atención. Éste consistía en que el experimentador metía dentro de una jaula a una rata. El suelo de la jaula estaba dividido por cuadrantes, los cuales la rata no veía. Cada uno de los cuadrantes podría soltar descargas eléctricas según quisiese el experimentador, de tal manera que la rata podría moverse al otro lado de la jaula para dejar de sufrir la descargar eléctrica. La cuestión clave fue la siguiente: en un momento determinado, todo el suelo de la jaula empezó a dar descargar eléctricas. La rata comenzó a moverse de un sitio a otro intentando buscar un lugar donde poder estar a salvo, pero ese lugar no existía. Pasado un tiempo, la rata decidió quedarse quieta en un rincón y seguir padeciendo las descargas. Lo que no fue consciente la rata es que el único sitio en el que las descargas seguían produciéndose era en el lugar en el que se encontraba, estando el resto de la jaula libre de descargas eléctricas.

Este experimento me viene a la cabeza en estos días. Vivimos unos momentos en los que la lucha es contra un enemigo invisible. Podemos ser atacados sin ser conscientes de ellos. Podemos enfermar sin saber de dónde vino el virus. El nivel de miedo va aumentando. El terror puede apoderarse de nosotros. El miedo cada vez se va haciendo más grande, hasta llegar a un momento en el que nos paraliza. Dejamos de pensar. Dejamos de actuar. Creemos que nuestra única salvación es quedarnos quietos. ¿El hecho de no movernos nos llevará a la salvación o decidimos no movemos por desesperación?

Hay personas que han dejado de ver a sus seres queridos. Su mundo se ha reducido prácticamente a ir a comprar y quedarse en casa. El miedo les ha ganado. Y ese miedo que tienen, ¿podría deberse a lo mismo que le pasó a la rata del experimento? Su falta de información llevó a la rata a quedarse en la única zona en la que se producían las descargas. Si se hubiese movido a otra parte de la jaula, todo su sufrimiento se hubiese terminado.

Algo parecido nos está pasando a nosotros. Hemos dejado de ver a nuestra familia y amigos. A nuestros mayores que están en las residencias, solo podemos verlos en el mejor de los casos una hora a la semana. No sabemos de qué manera comenzarán el colegio los estudiantes. Y muchas cosas más que cada uno piensa según le afecte en una mayor o menor medida. Y todo vuelve a ser lo mismo, la falta de información. A día de hoy sabemos que las mascarillas nos protegen; que tenemos que guardar cierta distancia cuando estemos con otras personas; que tenemos que mantener una higiene de manos alta. Y si hacemos todas estas cosas, ¿podríamos hacer una vida muy cercana a la que vivíamos hasta hace poco? Es una cuestión para reflexionar. La otra opción sería la de la rata, pararnos y no actuar, lo que nos llevaría a una existencia sin-vida y a una serie de problemas colaterales que irán apareciendo. Recordemos que somos animales sociales.

El miedo es libre y después del bombardeo diario de los medios de comunicación es normal caer en sus redes. Pero pensemos por nosotros mismos. Sabemos que nos podemos infectar, eso es real, pero tenemos que ser conscientes que tenemos que seguir viviendo. 

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