Entrevista: Óscar Hernández-Campano, presenta nuevo libro “Cincuenta años no son nada”

Óscar Hernández-Campano:

“Mi arma para contar ciertas injusticias es la literatura”

#Maribel Monzó

Este vasco de nacimiento afincado en València hace más de 20 años, nos regala su nuevo libro “50 años no son nada”, cerrando así un arco que abarca medio siglo, la obra trata el reencuentro de los personajes de “El viaje de Marcos” (Premio Odisea en 2002), en el pueblo donde Marcos descubrió su homosexualidad y vivió un amor inmortal. El autor nos regala una historia repleta de emociones que sin duda nos llegará al corazón, un canto a la vida y al amor.

Óscar ha sentido la necesidad de abarcar el tema de los colectivos mas desfavorables en derechos sociales como es el LGTB, además en esta ocasión le ha dado voz a otros colectivos, como son la inmigración o la violencia de género.

Tu último libro “Cincuenta años no son nada”, ¿es una segunda parte de  tu obra más reconocida “El viaje de Marcos”?

No es exactamente una segunda parte, es un reencuentro de sus personajes que después de 50 años  retornan al pueblo donde vivieron su historia de amor, en donde afloran secretos de personajes que ya no están vivos, y que además entran nuevos personajes en escena.  La conclusión es saber si el tiempo es mucho o es poco, para ciertas cosas y para ciertos sentimientos, la conclusión es que 50 años no son nada en una gran historia de amor. En este libro hablo mucho de la lucha por los derechos adquiridos de los colectivos más desprotegidos como es el LGTB y la amenaza constante de que lo conseguido podría esfumarse de forma inmediata, por unos gobernantes a los que no les importan.

Siempre me negué a darle una segunda parte a “El viaje de Marcos”, aunque me lo pedían  tanto la editorial como mis propios lectores. Pero los humanos somos así, y 25 años después de escribir “El viaje de Marcos”, y en vista de cómo en muchos países sus dirigentes están promulgando leyes en contra del colectivo LGTB, sentí la necesidad de tocar este tema y este libro me ha dado la oportunidad de expresarlo, además de contar como han vivido y cambiado los personajes de aquella historia y como ha cambiado la situación política y social. En países del este hay purgas a estos colectivos y la misma familia rechaza a su miembro por tener una tendencia sexual fuera de lo considerado normal. Parece mentira que esto está pasando a las puertas de la Comunidad Europea, da miedo que todo lo alcanzado en derechos se pierda en un instante. Mi arma para contar ciertas injusticias es la literatura y así lo he hecho.

En esta obra, aparecen otros personajes además de los protagonistas, como por ejemplo una lesbiana, una mujer maltratada, un inmigrante que sufre racismo, en definitiva, aprovecho para dar voz a los colectivos mas desfavorables, todo en el contexto social y político que estamos viviendo.

 

 

¿Qué sensaciones y recuerdos te ha traído la escritura de este libro?

Yo marco una diferencia, cuando yo escribí “El viaje de Marcos” tenía una necesidad personal de plasmar de alguna manera los sentimientos que yo estaba experimentando y que tenia miedo de compartir con nadie, esto me estaba quemando vivo. Tenia 18 años, y escribir “El viaje de Marcos” fue una liberación para poder materializar lo que sentía y no me atrevía a pronunciar. En mi caso han pasado 25 años y yo escribo desde una situación de seguridad en mi mismo, tranquilidad respecto a quien soy y como soy. Soy homosexual y estoy casado con un hombre, y ahora lo vivo y lo digo con total naturalidad y defiendo los derechos del colectivo LGTB, en mi caso mediante la escritura. Lo que he añadido a este nuevo libro con respecto al otro, es toda la experiencia que tengo como escritor y como activista y defensor de los derechos humanos y especialmente del colectivo LGTB.  Nos vamos poniendo capas de vivencias y experiencias y el Óscar de hace 25 años ha ido adquiriendo esa sabiduría que te da la vida. Soy el mismo que entonces, pero con unas cuantas capas encima. Siempre he sentido que tenia que ponerme del lado del necesitado de la historia. A través de lo que escribo quiero invitar a la reflexión.

 

¿Cómo está siendo la promoción y acogida del libro?

Estoy muy contento, porque cuando se empezó a hablar de su inmediata publicación, hubo mucha expectación a través de redes sociales, pude constatar que había mucha ilusión. Cuando ya ha salido el libro, ha creado un gran revuelo y la gente lo está buscando y lo está comentando. La distribución de momento está siendo muy buena. La gente me está felicitando, con unos mensajes muy bonitos e íntimos, me dicen que incluso es mejor que “El viaje de Marcos”. La editorial ya me ha dicho que en breve habrá una segunda edición y solo lleva un mes en venta. Se está pidiendo en muchas librerías e incluso en Sudamérica, donde se hizo una edición de bolsillo y ha tenido muy buen recibimiento, desde allí no paran de preguntarme como pueden conseguir un ejemplar. También os agradezco a los medios de comunicación que estáis dando mucha cobertura al libro. Si la pandemia va remitiendo en breve podremos estar en las ferias de libros. Este libro tiene mucho recorrido y va a conquistar corazones.

“Siempre he sentido que tenia que ponerme del lado del necesitado de la historia”

Supongo que ya estarás con algo entre manos, ¿qué nos puedes contar?

Pues cierto, tengo ya firmado una novela para la próxima primavera. Aquí hago un cambio de registro y trato otra temática, combina el género de thriller con el policiaco, además de política e histórica, un mix de todo. Un tema que también me preocupa y que he querido tratar, no puedo adelantar más, pero si puedo decir que está protagonizado por dos mujeres, fuertes y muy poderosas. Como autor es un reto dar un salto mortal y ponerme en la piel de una mujer, he salido de mi zona de confort en esta nueva obra.

¿Escribes cuando te llega la inspiración o te pones a trabajar para que llegue?

No la busco pero estoy atento, antes de escribir con las manos, escribo con la mente, siempre estoy con los cinco sentidos puestos, porque la inspiración está en cualquier parte. Cuando tengo una idea, empiezo a cocinarla y cuando tengo el principio y el final de la historia ya empiezo a escribir, me dejo llevar y voy cambiando cosas durante el camino, no soy de ponerme todos los días a escribir. Con “50 años no son nada” estuve un año cocinándolo y luego en solo un mes acabé el primer borrad

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