MEDITACIÓN ORIENTAL VS MEDITACIÓN OCCIDENTAL

        MEDITACIÓN ORIENTAL VS MEDITACIÓN OCCIDENTAL

#Francisco Polo

Psicólogo

Desde hace un tiempo aquí se ha puesto de moda meditar. No es difícil estar en un grupo y que sus componentes comenten que han empezado a salir a correr, a hacer senderismo, a salir en bici o que hayan empezado a hacer yoga o meditar. Aunque esto parece muy nuevo y visto por la gente como algo innovador, su historia se remonta a 1500 a.c. aunque si lees algunos libros sobre el tema estaríamos hablando prácticamente desde la época de los Neandertales. ¿Y cómo podemos saber eso? La verdad es que especular sobre ese asunto es de poco interés. Aquí lo que nos interesa es saber que no es nada nuevo y que su práctica se remonta a varios miles de años. Así que ese halo como de novedad tendremos que apartarlo y centrarnos más en los beneficios que su práctica conlleva.

Como podremos ver en cualquier artículo en internet, meditar, es beneficioso para el alivio del estrés, la ansiedad, la depresión, reduce la presión sanguínea y algunos beneficios más. Así que creo que cuando esta tradición se llegue a entender por la mayoría, espero que deje de ser una moda y se convierta en un hábito que se aprenda desde la escuela.

La cuestión de todo esto está en que algunas personas creen que es la “piedra mágica de la felicidad” y ahí es donde puede estar el error.

Imaginemos que mañana nos ha surgido un problema de los que podemos considerar graves (cada uno que piense en cuál podría afectarle más), la meditación nos servirá para que nuestra cabeza esté tranquila, relajada y podamos ver la situación tal y como realmente es, pero el problema después de meditar seguirá estando ahí.

En el mundo que llamamos occidental, las personas desde siempre, cuando han tenido un problema lo han meditado, pero de manera un poco diferente. Algunos se han ido a andar y pensar sobre el asunto, otros lo hablaban con su círculo más cercano, otros directamente se iban a dormir y por la mañana tenían una posible solución. Al final, cada uno tenía su manera de solucionar sus problemas.

Y la pregunta es la siguiente: ¿Y si unimos las dos tradiciones? Meditar para calmar nuestra mente y luego pensar de maneras más clara las posibles soluciones. Imaginadlo por un momento, podría ser una herramienta con mucho poder. Aquí si que creo que puede haber una herramienta “mágica” para poder estar mejor con nosotros mismos.

En fin, ya nos queda pocos días para acabar este año. Como todos los años hemos tenido buenos momentos y momentos no tan buenos. Los propósitos para los pocos días que quedan de este año tienen que ser claros, ¿qué es lo que quiero para este nuevo año? Marca objetivos, claros y bien definidos. Escríbelos en una hoja y déjalos a la vista (puerta del frigorífico por ejemplo) para que así en todo momento seas consciente de hacia dónde quieres ir.

Tú marcas tú camino, tú decides lo que quieres en esta vida.      

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