Psicología: Todo comienza por una pequeña grieta

Todo comienza por una pequeña grieta

Fran Polo; Psicólogo

Sentaros en un sitio cómodo en el que la luz sea tenue, en el que no haya ruido, a una hora en la que nuestra cabeza esté en paz. Y por unos segundos haceros la siguiente pregunta: ¿Soy feliz?

Si tenemos prisa, seguro que contestaremos que sí y de inmediato seguiremos nuestro día. ¿Para qué entrar en detalles? Seguro que hay gente que está mucho peor que yo. Pero si nos atrevemos a hablar con nosotros mismos de manera sincera y nos hacemos la pregunta, seguro que tendremos una interesante conversación con nuestro yo.

Si miramos las redes sociales podemos ver infinidad de gente que parece feliz. En una playa fantástica, comiendo en un estupendo restaurante, rodeado de amigos en una fiesta (esto en breve volverá a ser normal), mostrando nuestro nuevo coche, nuestro nuevo complemento de vestir, cualquier instantánea que nos parezca que es interesante mostrar a la gente y que nos proporciona “felicidad”. ¿De verdad en esto consiste la felicidad?

Nuestra sociedad es una clara imagen de lo superfluo. Si por un momento nos parásemos a preguntarnos: ¿Qué es lo que realmente me hace feliz? Estoy casi seguro que en la gran mayoría de las personas estas cosas nunca las dirían. ¿Y si la felicidad estuviese en otras cosas?

Mirad a un niño y preguntarle: ¿Qué es lo que te hace feliz? La respuesta os sorprenderá. Rara vez aparecen las cosas materiales (si aparecen es para poder jugar con otros amigos y sus familiares), en ningún momento les interesa mostrar a otros lo que hacen (si lo pudiesen hacer es para compartir su felicidad con sus amigos y poder hacerlo juntos).

¿Qué es lo que nos ha hecho “evolucionar” a esta situación? A esta pregunta mejor que cada uno la responda, creo que en estas pocas líneas sería imposible poder enumerarlas todas.

El mundo se ha roto, todo empezó con una pequeña grieta, todo comenzó con un juego. Subir una foto con amigos, disfrutando de una vacaciones, de tu nueva casa, de tu nuevo complemento, todo esto, al principio fue divertido. Era un juego para entretenerse, pero “alguien” lo ha malinterpretado y nos ha llevado a nuestro momento actual. La foto tiene que ser perfecta, el filtro el adecuado, la foto va dirigida a una persona en concreto para “dañarlo”, la intención cambió.

Que absurdo todo esto. ¿no creéis? Algo que era divertido, se ha convertido en un arma arrojadiza. ¿Y para qué?

Volvamos a los niños. Si ellos tuviesen estas redes sociales en su mano, nada de todo esto harían. La foto no importaría que fuese perfecta, sino que en ella estuviesen sus amigos. El sitio o qué comerían sólo serviría para decirle a sus amigos que tienen que ir allí y si puede ser todos juntos, mejor. Nada de lo que se hace ellos lo harían.

En el futuro inmediato saldrán nuevos “juegos” con un fin, antes de crear esa pequeña grieta deberíamos pensar a dónde nos puede llevar. La vida es breve y muy bella, lo importante es vivirla y no mostrarla. Si se hace es con buenas intenciones, el resto está de más.

Como conclusión: La felicidad está en el no ruido, el silencio. Nada de lo demás importa.

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