Tiempo de coronavirus

Tiempo de coronavirus

#redacción todoturia

Esto es un homenaje a todos los que han estado en primera línea de fuego en esta cruda batalla,  y que sin duda son los  grandes héroes de una historia que aún no tiene final. Dos enfermeras de un hospital de la comarca Camp de Túria, nos cuentan cómo han vivido esta experiencia, sin duda la más dura, a la que se han tenido que enfrentar durante su trayectoria profesional.

Os reproducimos literalmente de su propia mano, como han vivido la COVID-19 estas dos heroínas. Respetamos que hayan querido mantener su anonimato.

Crónica de dos enfermeras de un hospital del área que vivieron desde el otro lado la experiencia COVID

Ahora echamos la vista atrás y lo vivido parece un sueño… cuando poco a poco la sociedad va volviendo a la llamada “nueva normalidad” en los hospitales aún se respira un ambiente de tensión y nerviosismo… pensamos en cuando, cómo y cuándo podrá volver a ingresar pacientes con la enfermedad. Pensamos en el temido rebrote, en sí volveremos a estar preparados, y sobre todo en cómo lo afrontaremos de nuevo. Está claro que ahora solo nos queda aprender a convivir con una nueva enfermedad, recuperar un poco nuestra vida anterior aunque sea con una mascarilla.

Somos dos compañeras que vamos a resaltar lo más duro vivido desde el otro lado trabajando en un hospital durante la cuarentena. La experiencia, quizás, haya sido la más dura a la que nos hemos enfrentado  como profesionales sanitarios. En nuestro caso, como enfermeras hemos atendido pacientes con enfermedades muy contagiosas… pero quizás esto era nuevo, esto nos pilló de nuevas y no había protocolo que nos indicase a ciencia cierta cómo actuar.

Este año es el año de la enfermería pero no imaginábamos que marzo quedaría marcado en nuestras vidas. Cuando apareció el primer caso en nuestro hospital el ambiente se tensó, los nervios afloraron en todo el personal, la ansiedad nos perseguía en cada turno. Y fríamente hay que contar que solo  nos quedó… LUCHAR.

Sacamos fuerzas de donde no las teníamos y cuidamos a los pacientes que nos necesitaban al 100%. Cuando nos convertimos en una planta con coronavirus durante semanas el ambiente de trabajo cambio radicalmente, era durísimo el atender a una persona sola, aislada de su familia, aislada en una habitación… y que había pacientes que por desgracia fallecieron solo rodeados de personal sanitario enfundado en un traje y con unas gafas empañadas de vapor a los cuales solo nos quedaba tener nuestra mano recubierta de 3 pares de guantes.

Todos recordamos ahora como si fuese algo muy lejano la primera vez que nos pusimos un EPI… al principio haciendo nuestros apaños con bolsas de basura o lo que teníamos en cada momento  para que ninguna parte del uniforme estuviese al descubierto.

Al entrar a la habitación nos temblaba todo ya que debíamos atender a nuestros pacientes, cubrir todas sus necesidades y dejarlos hasta la próxima hora de entrada. Quizás lo que más nos costaba era desvestirse correctamente para salir a la planta sin rastro del virus, ya que había pacientes, familiares, compañeros a los que no podíamos contagiar, y sobretodo llegar a nuestra casa y no contagiar a nuestra familia.

Todos pensábamos en nuestra familia… en nuestros hijos, padres, parejas… a los que nos aterrorizaba contagiar. Hay compañeros los cuales estuvieron meses aislados de su familia, otros con enfermedades de riesgo tuvieron que ser apartados y enviados a otros sitios del hospital y todos en general tardamos mucho en abrazar, besar o acercarnos a los nuestros…

En estos momentos en los que no tenemos ningún ingreso en planta con la enfermedad activa solo nos queda no bajar la guardia. Damos las gracias a todos por reconocer nuestro trabajo durante aquellos emotivos aplausos y animamos a la sociedad a que no baje la guardia, a que siga protegiendo a los de su alrededor y que actué con civismo. JUNTOS PODREMOS CON EL VIRUS.

 

 

 

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